Apadrinamientos

Los apadrinamientos se llevan a cabo en la Ilha de Mozambique desde 1995, y en Nampula desde 2004. Comienzan cuando una familia española está interesada en apadrinar a un niño mozambiqueño, a partir de ahí se envía una foto y los datos de un niño desfavorecido económicamente. El apoyo monetario se distribuirá entre cuatro pilares fundamentales para el desarrollo del niño: educación, alimentación, ropa y medicinas, y por último ayudas en general. Los efectos sobre el niño apadrinado son palpables, una mejora en la calidad de su nivel de vida y el de su familia, además de facilitar el acceso al estudio. Esto es muy importante para el núcleo familiar, que ven en el niño apadrinado un futuro académico que les sustentará al finalizar sus estudios. Con más de 300 niños apadrinados hasta el momento, no hay que olvidar que su aumento es equitativo al aumento en la calidad de vida de las familias beneficiadas, teniendo acceso a una vida más digna. Desde la Isla de Mozambique y Nampula animamos a todo el mundo a colaborar, recordándoles que aquí con muy poco, se hace mucho, y que no debemos olvidar que siempre te ves recompensado por estas buenas acciones, aunque en el momento no te des cuenta.

Escoliñas

La ONG Makúa cuenta con nueve escoliñas cercanas a la Isla que son visitadas semanalmente por las misioneras y el responsable del proyecto. Aquí reciben una enseñanza equivalente al preescolar español, los más afortunados al finalizar esta etapa educativa entran a los colegios públicos. Aquellos niños que por razones económicas no pueden acceder, tienen la oportunidad de continuar su educación en las escoliñas. La vida de un estudiante en la escoliña comienza a las 7 de la mañana, donde son recibidos para cantar el himno seguido de unos rezos. Más tarde inician las actividades escolares programadas de antemano de lectura y expresión plástica, entre otras. Tras una merienda basada en papilla y fruta o sopa de verduras, seguida del recreo, reinician las actividades escolares. El final del día escolar llegará a las 11:45, cuando regresan a sus hogares. Después de finalizar sus estudios en las escoliñas, los niños podrían acceder a los estudios primarios. La gestión de una escoliña implica a unas quince personas, desde educadores y pedagogos, hasta porteros, guardias y cocineros.

Escuela Paula de Jesús

En Mozambique se han construido la escuela infantil “Paula de Jesús”, este proyecto desarrollado por la ONG Makúa cuenta ya con 95 alumnos, de los cuales 12 son becados por el colegio San José de Madrid, los restantes son capaces de autofinanciarse. A nivel de instalaciones no hay otra escolinha igual, y es un modelo de referencia para otras escuelas, además de ser muy apreciada por las entidades infantiles de la provincia. Pero sin embargo, carece de un baño para hombres, y el horario de 7 a 15:30 que piden sus estudiantes no puede darse, debido a la falta de medios.

Lares

Los lares serían la versión mozambiqueña de los internados europeos. En Mozambique hay dos, uno situado en Nampula y otro en la Ilha, ambos gestionados por las Hermanas Franciscanas de la Purísima. El lar de Nampula “Madre Paula”, acoge a máS de 20 estudiantes, becadas gracias a la ONG Makúa. por otro lado el lar de la Ilha, conocido como “Lar Santa María”, tiene a su cargo a 45 estudiantes. En ambos se complementa la educación secundaria con actividades humanistas y religiosas, además de vital importancia para el desarrollo personal, como informática, corte y confección, y catequesis entre otras. Al terminar la enseñanza en los Lares, las estudiantes podrían optar a licenciaturas, profesorados, y cursos técnicos entre otros.

Comedores Sociales

Uno de los primeros proyectos desarrollados por Makúa fue el comedor Infantil de la Isla de Mozambique. Destinado principalmente a niños de la calle que dedicaban su día a pedir limosna y buscarse la vida, por lo que dejaban en segundo lugar la educación y el tiempo libre propio de los niños de su edad. Gracias a este proyecto unos 100 niños/as tienen asegurado un plato de comida diaria y pueden dedicar el resto del día a asistir a la escuela y pasar más tiempo en familia.

Posteriormente, a raíz de los deseos de nuestra cooperante Tere Ramos (fallecida en 2011) se puso en marcha la construcción del comedor “Mamá Teresa”. Desde 2015, este comedor está alimentando a más de 300 personas diariamente, tanto a niños como a personas mayores con escasos recursos.